En el calor, su corazón se acelera hasta 100–150 latidos por minuto y los vasos sanguíneos de la piel se dilatan para liberar calor, un esfuerzo similar al de un ejercicio moderado como caminar a paso ligero.

Después, la presión arterial suele quedar un poco más baja que antes.

Lo que encontró la investigación

Un estudio que siguió a 2315 hombres finlandeses de mediana edad durante unos 20 años encontró que quienes usaban la sauna de 4 a 7 veces por semana tenían aproximadamente la mitad de probabilidades de morir por enfermedad cardíaca que quienes iban una vez por semana.

La duración de la sesión también contaba: las sesiones de más de 19 minutos se asociaron con un riesgo menor que las de menos de 11 minutos.

Lo que significa para usted

Estos estudios muestran una relación, no una prueba: quienes usan la sauna a menudo quizá lleven también una vida más sana. Aun así, el patrón es claro: la frecuencia cuenta.

Varias sesiones cómodas a la semana aportan más que una muy caliente. Si tiene una afección cardíaca, consulte a su médico antes de empezar.

Fuentes

  1. Laukkanen T. et al. Association between sauna bathing and fatal cardiovascular and all-cause mortality events. JAMA Internal Medicine, 2015.
  2. Laukkanen J. A. et al. Cardiovascular and other health benefits of sauna bathing: a review of the evidence. Mayo Clinic Proceedings, 2018.

Información general, no consejo médico.